Los obispos católicos en su Conferencia Episcopal

Claman por la vuelta a la oscura noche de la servidumbre feudal, se teocratice toda la sociedad y Jack el Destripador y “El Nacional” los apoyan y celebran
 

No otra cosa significa y expresa la demanda hecha por la Conferencia de los obispos dominicanos, que la implantación de un oscurantista y reaccionario sistema teocrático en el país, donde, ya estando teocratizado el Estado en forma ilegal e inconstitucional, se pase a teocratizar toda la sociedad y sus distintas actividades seculares, laicas, que se efectúan para el hombre lograr su mejoría y la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales.

Hay que ser tan pervertido, perverso como vil embaucador como no sólo pero sí principalmente alcanzan a serlo el periódico amarillo-venal “El Nacional” y su director Radhamés Gómez Pepín (Jack el Destripador) con su compromiso con la oligarquía y los verdugos del pueblo dominicano de criminal impune a cuestas, para llegar al colmo de los colmos de colocar a todo lo ancho como a 6 pulgadas de altura y con letras gruesas de su primera página en su edición correspondiente al domingo 21 del mes de enero del año actual, un titular falso y tergiversador, en base a una declaración reaccionaria y oscurantista en la que los obispos católicos llaman a la vuelta al régimen del feudalismo y de la servidumbre medieval donde el fanatismo religioso catolicista-papal y cristiano sea absolutamente predominante como ley, batuta y Constitución, sin derecho democrático alguno para la población, presentando dicho llamado y reclamo de los obispos católicos en el país como un reclamo por una nueva sociedad.

Lo planteado por los obispos en su demanda es, simple y llanamente que, siendo de hecho ilegal e inconstitucionalmente teocrático el Estado dominicano, se aplique la lógica bizarra de que, un clavo saca a otro clavo si no se quedan los dos adentro y se proclame totalmente teocrática la sociedad dominicana, lo que se haría si se coloca, según pretenden los obispos, la fe religiosa y al invento llamado cristo, como el centro de la actividad y preocupación de los hombres, de la economía, de su vida, de su trabajo, de la política, de la ciencia, el arte, la literatura, así como de los medios de comunicación escritos, radiales y de televisión, sólo faltándole las áreas de la prostitución, de la homosexualidad y la pedofilia. ¡Vaya qué nueva sociedad!

Como es sabido y establece la historia universal, lo cual es casi reconocido y aceptado por unanimidad por los especialistas y entendidos en esta ciencia social, el feudalismo, o el régimen de la servidumbre, siguió al del esclavismo que, en el fondo y en su contenido, era una continuación de dicha esclavitud, sólo diferente de ésta en cuanto a la forma de implementación de la explotación y la opresión de los sectores laboriosos-productivos, que eran principalmente campesinos (siervos de la gleba), artesanos y comerciantes, víctimas del parasitismo expoliador de la nobleza, los terratenientes o latifundistas y de la Iglesia Católica, que era la primera y mayor latifundista y componente de la nobleza y de su régimen político monárquico.

Dicho régimen duró en Europa, que es el que tomamos como ley general, desde el 476, fecha de la destrucción y caída del Imperio Romano, hasta el año 1789, fecha de la Revolución Francesa, lo que arroja un tiempo de duración general del régimen feudal o de la servidumbre en Europa de 1313 años, o sea, de trece siglos y 13 años.
Pero en ese tiempo la Iglesia Católica-Papado-cristianismo instauraba o implementaba a la vez el régimen esclavista, el que hacían coexistente con el feudal, de la servidumbre o medieval, tal cual aconteció en América a raíz de la llegada de los europeos cristianos al Continente Latinoamericano, en lo que, jactanciosamente, llamaron el Descubrimiento del Nuevo Continente y su Evangelización o conversión a la fe cristiana católica-papal, que sigue siendo la mejor y más contundente comprobación de la naturaleza de clase de la Iglesia Católica y del cristianismo católico, intrínsecamente esclavista, genocida y criminal, puesto que la evangelización, a la que también llaman a volver en su declaración del 21 de Enero del presente año, no es otra cosa que el genocidio a nombre de la fe, pero en realidad en busca de la obtención de riquezas y bienes materiales por parte de la Iglesia Católica y el cristianismo, que es lo que queda como su balance final.

En el régimen de la servidumbre, por el papel hegemónico absoluto de la Iglesia Católica, sobre todo en sus períodos de la Baja, Media y la Alta Edad Media, fue erigida la fe y la sumisión del hombre por medio de los métodos más terriblemente violentos y de asesinatos masivos, como la Inquisición, y de ahí que todo giraba y se movía al dictado de la fe y la religión cristiana, que erigía la adoración supersticiosa del supuesto hijo del imaginario dios y las fantásticas creencias mágico-religiosas, en la ocupación principal de la sociedad y de todo ser humano.

Por ello se habla, siendo aceptado por todos los seres racionales, del secular oscurantismo religioso feudal, medieval o del régimen de la servidumbre, por cuya vuelta o retroceso abogan ahora, en forma estúpidamente reaccionaria, los obispos de la Conferencia Episcopal en el país.

La Iglesia Católica-Vaticano jamás ha aceptado los cambios que, decretados por el avance histórico de la sociedad humana, los ha relegado y evidenciado en su real condición de entes retardatarios, y han mantenido vivos sus anhelos de la vuelta al pasado ignominioso del régimen de la servidumbre medieval, lo cual es una tan vana como reaccionaria y retardataria ilusión.

Todas las actividades que despliegan la Iglesia Católica, el Vaticano y el cristianismo, giran alrededor de pretender detener las ruedas de la historia y restaurar aquel odioso régimen oscurantista, donde predominaban sus infamias parasitarias, ya sea bajo la forma de esclavismo directo o la servidumbre feudal. Se trata de volver un cementerio a toda la sociedad dominicana.

En su vano afán Iglesia Católica-Vaticano y cristianismo han venido cometiendo e instigando toda suerte de crímenes y abusos, resultando que el hitlerismo, el mussolinismo, el franquismo, como todas las dictaduras criminales de América Latina, así como los gobiernos norteamericanos tipo el actual de George W. Bush, han sido secundados, respaldados y apoyados por la Iglesia Católica, el Vaticano y el cristianismo en general.

Sus falacias supersticiosas y hechiceras con las que abusan de la ignorancia que la Iglesia Católica-Vaticano y el cristianismo han agudizado y creado en los pueblos y en sus masas, reflejan su reaccionaria nostalgia y su maldad sin límites, e insisten en que la gente, que se viene dando cuenta de cómo la Iglesia Católica-Vaticano y el cristianismo las han utilizado, abandone la lucha por encontrar la satisfacción de sus necesidades económico-sociales y se dedique zánganamente a adorar inventos, se atrincheren en la superchería que llaman fe y se dediquen a adorar seres fantasiosos e inventados como dios, hijo de dios, virgen María, de la Altagracia, Las Mercedes, etc., y demás ensarta de imbecilidades y estupideces, definiendo éste, su engaño monstruoso, como demanda de una nueva sociedad, que no es otra que su régimen feudal y de la servidumbre, la segunda forma de esclavitud. Y encuentran el apoyo y el respaldo de viles y miserables mercenarios de la pluma que, haciendo periódicos y periodismo amarillos, graciosamente gustan hacerles coro. Y este y no otro es el papel de Radhamés Gómez Pepín (Jack el Destripador) y “El Nacional”.

 

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