Lo de excluir a “Listín Diario” de producto del lavado sólo es resultado de la impunidad y de Leonel Fernández y Subero Isa ser parte de la mafia de Baninter

 

Los estafadores detentadores de la propiedad del “Listín Diario”, que han obtenido no con sus propios dineros-capitales, sino con los montos millonarios de lo que previamente se robaron (o más suavemente dicho, para no ofender sus delicados oídos y su pundonorosa sensibilidad, dígase que dispusieron, al margen de la ley, de los fondos depositados por incautos depositantes y ahorrantes que creyeron en Baninter), junto con los flamantes miserables mercenarios del periodismo o penny a liner, como Rudy González y Miguel Franjul (el secretario de propaganda del Cardenal Nicolás de Jesús -Hildebrando Borgia- López Rodríguez, ¡qué casualidad!, cuya profesión ignominiosa es servir a tales infamias y beneficiarse de las mismas) creen haber logrado recrear el crimen perfecto a través de un montaje, cuyo diseño se aprestan a comercializar, previa patentización, en el mercado internacional del bajo mundo, fingiendo ignorar que en el registro internacional de patentes, la Iglesia Católica-Vaticano hace mucho tal vez que dio ese paso, y bajo el título de “Cómo robarse un banco y hacer recaer toda la culpa y el gran delito en sus acusadores”, o sea, ”La gran estafa perfecta de Baninter por Ramón Buenaventura Báez Figueroa, Marcos Báez Cocco, Luis Alvarez Renta”, el libreto y argumento de esta obra del bajo mundo fueron elaborados por el tahúr y abogado de cosas sucias, Vincho Castillo Rodríguez, junto a por lo menos dos de sus engendros, que son sus creaturas Vinicio Castillo Semán y Juárez Castillo Semán.

Según la trama de la obra, para salir airoso, ante todo y sobre todo se requiere, entre otras cosas, un sistema político que se caracterice por aupar la impunidad de los círculos del capital bancario, que los protagonistas sean afines a los grupos eclesiásticos y que constantemente hayan hecho sus correspondientes presentes, en fuertes sumas de dinero, para los fondos de la Iglesia, y en particular de sus más encumbrados personajes de su cuerpo de obispos y cardenales, así como tener destacada entre los detentadores del Poder Judicial -en la Suprema Corte ante todo- a parte de la mafia en cuestión, como es el caso de Subero Isa, así como que el Ministerio Público sea también de la misma espuria naturaleza e integrante de la banda mafiosa, como ocurre con el Procurador y la Procuraduría General de la República y, claro está, por encima de todo, que el gobierno y su Presidente, como es el caso de Leonel Antonio Fernández Reyna, sean miembros directivos del grupo mafioso que ha efectuado el fraude, estafa, robo, abuso de confianza y lavado.

Pero lo que decide definitivamente el éxito de la estafa es que sus autores logren coordinar el equipo de periodistas miserables mercenarios, con un cuerpo de abogados descarados e inescrupulosos, que goce del apoyo y el respaldo de un gobierno como el de Leonel Antonio Fernández Reyna, que propicie y se comporte complacientemente para que los beneficiarios del fraude bancario puedan estar distorsionando todas y cada una de las pruebas que puedan ser aportadas para el sustento de la acusación.

Y para esto nada mejor que un periódico al servicio de los peores intereses, que sea el órgano vivo de la prostitución desinformativa para que, cuando se presenten las evidencias comprobatorias de los crímenes y delitos, el periódico, y sus redactores y directores venales, como lo es el equipo completo de “Listín Diario”, publiquen, sin el más mínimo escrúpulo: “Los acusadores no presentan pruebas ni evidencias que comprueben la estafa efectuada por nuestros dueños” y lleven a testigos de descargo, como el presidente de los asesores financieros y económicos del gobierno de turno, ante los tribunales a declarar: “Quienes cometieron la estafa fueron los que se vieron obligados a acusar a estos honorables señores que son Ramón Buenaventura Báez Figueroa, Marcos Báez Cocco, Luis Alvarez Renta y la experta en estos manejos, la señora Vivian Lubrano de Castillo. Estos señores, estafadores de por siempre, nacieron con patente de corso para estafar y robar por todos los medios sin que nadie pueda acusarlos de nada”, y sépase que esto lo dice Julio Ortega Tous, un master en avivaturas e imbecilidades.

A la vez, búsquese a Vincho Castillo y a sus creaturas de vinchitos, págueseles los millones de chanflán y póngalos a hablar sandeces y hacer conjeturas de cómo le entra el agua al coco, o cuál fue primero, el huevo o la gallina, que repitan y vuelvan a repetir toda suerte de mentiras por radio, televisión y cualquier medio de engaños, que, al fin y al cabo, esas mentiras serán verdades absolutas, los ladrones y criminales eximidos de culpa y los pendejos ahorrantes y depositantes quedan como los únicos y verdaderos culpables por imbéciles y tontos, de vivir creyendo en huevo de lechuza o huevo de yegua.

Y olviden y tumben, que el Cardenal hará un Tedeum y, como los estafadores son de su misma banda, que es el Opus Dei, serán bendecidos y congratulados. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 

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